martes, 10 de septiembre de 2013

El momento se acerca

Mal día, mala semana, mal mes,
Tradición últimamente,
Mirar los periódicos produce estrés,
Y no sé si por lo que dicen o por lo que callan,
Pues siguen la ruta que desde arriba les marcan.
Ruta impuesta por el partido de turno,
Al que uno u otro es afín,
No por ideología o creencia,
Si no por el dinero turbio,
Que su dueño recibe sin fin.
Sales de casa y todo a peor,
Gente sin trabajo,
Buscando en el contenedor,
Gente desahuciada,
Por el banco que el mismo rescató,
Estudiantes dejan de serlo,
No pudieron pagar el sablazo,
Enfermos sin atención,
Hasta la caridad el gobierno les negó.
Resumiendo,
Dolor.
He andando apenas cien metros,
Y ya tengo ganas de dar puñetazos,
Que me acerquen a uno de esos políticos,
Que le voy a dejar seco,
Y más que encarcelarme,
Deberían condecorarme por ello.
Estoy harto de tanto mamoneo,
De tanto ladrón que no pisa la cárcel
Y encima se queda con el dinero,
De vivir en una democracia,
Que dista mucho de serlo,
De tener una monarquía,
Que nadie votó,
Impuesta por un dictador,
Soy el primero al que le gustaría evitar,
Tener que llegar a movimientos violentos,
Pero el hilo restante tras los mil remiendos,
Se está terminando de deshilachar,
Y no queda esperanza de donde tirar.
Este pueblo fue conocido,
Por su carácter e inconformidad,
Esto nos lo han dormido,
Confío en que no lo habrán sabido arrebatar,
Espero que se agote de la paciencia el dominio,
Y el pueblo se vuelva a levantar,
Pues no veo otra solución,
Que una profunda revolución.

martes, 6 de agosto de 2013

Madrid

Mira que es extraño pensar en ti,
Sentimientos que se entremezclan,
Odio sin fin y añoranza cuando me voy de aquí,
Me agobias y a la vez me muero si me alejo
Nunca podré entender esta mezcla
Que provocas en mí.
Bajar al barrio es un placer,
Con los cascos funcionando
Y la paz reflejada en mi tez,
Mientras como un loco voy cantando,
En dirección al centro de la ciudad,
Recorriendo calles pretenciosas,
Y otras llenas de humildad.
Incluso al pasar por las calles de siempre,
Esas que conozco como la palma de la mano,
Descubro detalles nuevos,
Ciudad interminable, nueva eternamente,
Dueña de las zonas pijas, también del rastro,
Ciudad de tapas y cañas,
Pero también caraduras y rateros,
Si tienes huevos, vas y te las apañas,
Para curzarla en metro
Sin encontrar a alguien que canta pidiendo.
Ciudad de contrastes,
Ciudad de mil ciudades,
Para muchos de nosotros genial,
Para otros inaguantable.
Madrid, no te voy a engañar,
Cada cierto tiempo quiero huir,
Me agobias y necesito escapar,
Mi lugar preferido y poco frecuentado,
En la serranía de Cuenca,
En un pueblo poco habitado,
Disfrutar de la soledad allí arriba,
Donde rara vez a alguien he llevado,
Despejo mi mente y mi rabia,
Pero es inevitable sentir
En el fondo de mi alma,
Como te echo de menos, Madrid.
Ciudad de asfalto,
Ciudad de contrastes,
Del atraco y asesinato,
Pero también del romanticismo y ocultos mensajes.
Vuelvo a tus límites,
Entre rascacielos y edificios,
Vuelvo a beber litros en tus parques,
Disfrutar de tu bullicio,
Quemar, en los garitos, las noches,
En definitiva, vuelvo a tu indispensable ruido.

lunes, 29 de julio de 2013

¿Victoria? (El destino del caballero II)

Este poema es continuación de este otro: El destino del caballero


Han pasado tres semanas,
Cuando entré pensé
Que saldría al alba,
En mi vida imaginé,
Que mi interior
Fuera tan difícil de vencer.
Mientras camino por el recibidor,
Que me llevará a la libertad,
Y el aire puro del exterior,
Intento no engañarme,
Pues en mi pecho puedo sentir,
Que sigue ahí mi demonio interior,
Que durante algún tiempo lo he mandado a dormir,
Pero no tardará en querer resurgir.
He ganado la primera batalla,
Más cruenta y larga será la guerra,
Que contra mis pesadillas,
Mi ser se enfrenta.
Cojeando alcanzo la puerta,
Los goznes de hierro resuenan,
Mientras empujo la vieja madera,
Es de día,
Inevitablemente el sol me ciega,
Espero a acostumbrar mi vista,
Con el hombro apoyado en la puerta.
Sonrío al distinguir en la lejanía,
De mi alazán negro
En el lago la presencia,
Comienzo a andar hacia él,
Necesito llegar al pueblo,
Descansar y alimentarme bien.
Mi estado debe es lamentable,
El primer paso sin apoyo es complicado,
El segundo interminable,
El tercero incompleto,
Pues inconsciente caigo al suelo

El destino del caballero

Bajo del caballo extenuado,
Por fin nuestro camino ha terminado,
Al viejo torreón hemos llegado.
Mi más antigua fortificación,
Aquella sin guarnición
Sin comercial o estratégico valor,
Tan solo el sitio de expurgación
Del demonio de mi interior.
Desmonto del animal
Para acercarlo al lago
Y que pueda abrevar.
Me quito de la espalda el escudo,
También la espada,
A lo que voy a enfrentar
Con armas humanas no se le puede dañar.
Hago lo propio con yelmo y coraza,
De nada me servirán.
Alzo la vista,
El cielo negro acaricia la torre
Sabe lo que espera esta noche
La tormenta de mis emociones,
Al alba saldré por esta puerta
O yaceré tras ella.
Será el orgullo mi bandera
O su asta mi pecho atravesará.