jueves, 11 de julio de 2013

Rabia

Días de tolerancia nula,
No reaccionas, no piensas,
La rabia es tu única gasolina
Y el odio, todo lo que tienes por mira,
Unas gafas invisibles,
Que modifican el color de la vida,
Que eliminan tu parte sensible,
Días en los que solo te apetece,
Arquear hacia atrás el cuerpo,
Mirar al cielo,
Y dejar que tu rabia grite.
Esos días que caminas por la calle,
Rezando porque el azar no te traicione,
Y ante una interacción inadecuada,
Tus nervios estallen y mal reacciones,
Que ante la mínima provocación,
Puedas acabar en el hospital,
En comisaría o en prisión.
Días de nervios descontrolados,
Que revientan de haber estado,
Tanto tiempo presionados,
Vida personal, trabajo, sociedad,
Son elementos de control,
Que oprimen tu ser sin límite ni saciedad.
Días en los que eres incapaz de pensar,
En el motivo de tu malestar,
Simplemente notas tensar tus músculos,
Sin ningún tipo de voluntad,
Sientes las ganas de jugarlo todo a una carta,
En un combate a muerte,
Sin reglas, de esos en los que vuelan dientes,
La demencia se apodera de tu cabeza,
Y realmente eres consciente,
Pero al final te importa una mierda.
Días en los que odias lo que te rodea,
Pero odias más lo que llevas dentro,
Sientes como esa pantera a tu alrededor merodea,
Y salta directa a tu corazón el centro,
Estallando la ira en el momento menos oportuno.

lunes, 1 de julio de 2013

Juguete roto

Hay un niño de rodillas en el suelo,
Desconsolado está gimiendo,
Llorando sin parar
Porque su juguete es incapaz de reparar,
Han pasado ya un par de semanas
Y la solución no parece encontrar,
Más no permitirá en esto ayuda,
Es su responsabilidad,
Él lo estropeó
Y él lo ha de arreglar.
De lejos,
Amigos y familiares observan,
Uno de ellos se acercó sin reservas,
Hace ya un par de días,
Y solo recibió un golpe de orgullo y malas respuestas.
Desde entonces todos saben su sitio,
Más observan al niño con inquietud,
Temen ser rechazados,
Ante, de ayuda, una nueva solicitud,
Pero sobre todo crece un temor,
Que el golpe de perder su mejor juguete,
Haga mella en la vida del menor.
Pero la pregunta sin formular,
Es si el juguete volverá a tener utilidad,
O habrá llegado su final,
Y de una bolsa de basura,
Parte pasará a formar.

Soledad

Dama de esquiva presencia,
Tan odiada como deseada,
De piel tersa y bronceada,
De larga y oscura melena
Que al ondear al viento
A quien la mira embelesa.
Profunda y peligrosa mirada,
Cual mar en demasiada calma,
La trampa completa con unos labios para el pecado,
De esos que cuando besas te convierten en esclavo.
Las curvas de su cuerpo,
Nunca podrás olvidar,
Si tus manos sobre él,
Alguna vez lograste posar.
Cuando desnuda está ante ti,
Los deseos no se pueden reprimir,
La necesidad de estar dentro de ella
Crece sin oposición,
Mientras su sensualidad atrapa tu corazón.
Cuando el sexo ha terminado,
La verás sonreír con descaro,
Sabe que desde ese mismo instante,
De su recuerdo no podrá tu mente ausentarse.
Su sexo sabe a libertad,
Pero es la prisión más cruel,
Que una persona pueda imaginar,
Desear sin poder tener,
Y cuando se tiene,
Obtener sabiendo que no se podrá mantener.
Estar a su lado es asfixiante,
Separarse durante largo tiempo,
Agonizante,
Ni contigo ni sin ti,
Quien te ha conocido puede vivir.

martes, 18 de junio de 2013

De mal en peor

Atasco mental,
No sé de qué hablar,
Hay demasiados temas candentes
A los que me gustaría el diente hincar.
Demasiada indignación en mi cabeza,
Sí, creo que empezaré por la realeza,
Ese anacronismo que debería dar gracias,
Solo porque les dejemos existir,
Y no les echemos a patadas del país,
Viven de nuestros sueldos y aun así,
Roban a diestro y siniestro,
Mientras nuestra administración tapa el entuerto,
Quizá no les llegue para vivir,
Nos piden a gritos silenciosos la república,
Y mandarlos a tomar por culo de aquí.
Hilemos con la corrupción,
Pues no solo la corona tiene esta afición,
Si no que la siguiente clase social,
La política, por si había alguna duda,
Es la que nos afloja las alforjas,
Cual canalla de siglo pasado,
Más aquellos se ocultaban,
No como estos bastardos.
Roban en nuestras narices,
Y dicen que no reciben sobornos,
Si no que son afectuosos regalos
Los que les dieron los ahora imputados;
Más afirman no saber nada,
Estar libres de toda culpa,
Pero los sobres el país entero cruzan.
Dan ganas de salir a la calle,
Pero no solo a manifestarse,
Si no con el hacha preparada,
Para cortar más de un gaznate;
De forma figurada por supuesto,
Bueno, eso mejor ya lo iremos viendo,
Total, con el rostro que tienen,
Seguro que no echan en falta un trozo de cuello.
Dirijamos la mirada al otro lado,
Al lado de los ciudadanos,
¿Qué podemos ver?
Aparte de cómo la gente busca en la basura algo que comer,
Como expulsan de su casa a gente sin trabajo,
Porque el rico en su juego la ha cagado,
Pero no piensa pagar el pato.
Podemos ver a jóvenes universitarios,
A punto de ser de su carrera expulsados,
¿Por rendimiento académico?
No, por impago.
Reducción de becas,
Incremento de tasas,
Falta de trabajo,
¿Nadie ve como está todo relacionado?
Que solo estudie el rico es el mandato,
Que los pobres sean mano de obra,
Que no adquieran conocimiento,
Y sigan siendo un pueblo manejable y lerdo.
Esto lo ha traído el olor del miedo,
El miedo a que la gente vea sus trampas,
Se canse y decida desactivarlas,
A base de lucha en la calle,
Destrozar sus dictaduras,
E intentar de verdad ser libres
Y tener elección real,
No la falsa ilusión que ahora nos dan.
Hablando de elección real,
Hacía tiempo que no oía tal barbaridad
Como la que quieren imponer a la mujer,
Quitarle a una persona el derecho a decidir
Es de las peores cosas que un gobierno,
Empresa o institución puede imponer,
Pero cuando encima hablamos sobre su cuerpo,
Cuando la salud de madre y feto no entran en juego,
Cuando se obliga, sin más, al nacimiento;
Estamos hablando de el mayor retroceso de derechos
Que podamos imaginar
Por perversos que seamos.
De la sanidad ya me guardo de hablar,
Pues me parece una obviedad
Que vender lo mejor que tiene un país,
Solo se puede entender
Si el beneficiario es amigo del mercader,
El político saca dinero,
El amigo más aún,
Y los ciudadanos ,
¡Qué más da!
Realmente nunca importaron.